En el corazón del Bosque de Chapultepec, donde la arquitectura brutalista se funde con la naturaleza, se llevó a cabo la noche de ayer la Gala Anual del Museo Tamayo, consolidándose una vez más como el evento social y cultural más relevante de la temporada. Bajo una atmósfera de sofisticación absoluta, la comunidad artística y las figuras más influyentes del panorama social en México se reunieron para celebrar el legado de Rufino Tamayo y fortalecer el compromiso con el arte contemporáneo.

La velada, marcada por un código de vestimenta que osciló entre la vanguardia y la elegancia clásica, tuvo como grandes protagonistas a personalidades que encarnan el estilo de vida Lounge. Michelle Salas, reconocida por su impecable sentido de la moda, acaparó todas las miradas a su llegada, luciendo una silueta que personificó la perfecta armonía entre la modernidad y el lujo atemporal. Su presencia subrayó el vínculo indisoluble entre la moda de alta gama y las expresiones artísticas más elevadas.
Por su parte, Eugenio López, el principal mecenas y visionario del arte contemporáneo en nuestro país, fungió como uno de los anfitriones morales de la noche. Su incansable labor a través de la filantropía fue el hilo conductor de un evento cuyo propósito principal es la recaudación de fondos para las exposiciones y programas públicos que mantienen al Museo Tamayo a la vanguardia internacional.
Entre los invitados de honor se encontraban destacados empresarios, curadores y rostros habituales de la escena social como Soumaya Slim, Zélika García y diversos creativos que aprovecharon la efervescencia de la Art Week para brindar por el futuro del recinto.







La cena, servida en el imponente atrio del museo, permitió a los asistentes disfrutar de una experiencia sensorial completa, donde la conversación giró en torno a la trascendencia del coleccionismo y el papel de México como capital creativa del continente.
Más allá del glamur y los brindis, la Gala del Museo Tamayo recordó a los asistentes que el arte es un diálogo vivo. En una noche donde la elegancia fue el lenguaje común, el verdadero triunfador fue el compromiso de la sociedad civil por preservar un espacio que pertenece a todos los mexicanos, honrando la memoria de Olga y Rufino Tamayo con la misma pasión con la que ellos crearon su colección.
