
La noche de la CDMX se vistió de gala para recibir uno de los regresos más esperados en la agenda cultural y social: la nueva temporada del El Cisne Negro del Ballet Contemporáneo . El majestuoso Castillo de Chapultepec, con su aura de historia y elegancia, fue nuevamente la cede para servir como un impresionante escenario de esta histórica pieza que redefine el concepto de la danza en México.
Bajo la dirección y coreografía del visionario Rodrigo González, esta producción de La Infinita Compañía se aleja de las interpretaciones convencionales para ofrecer una narrativa profundamente emocional. Se trata de una fusión perfecta entre la técnica del ballet contemporáneo y una poética visual que mantuvo a los asistentes al filo de sus asientos.
Una atmósfera de ensueño y vanguardia
Lo que hace de esta temporada una experiencia imperdible es, sin duda, su imponente propuesta visual. El reconocido escenógrafo Mario Marín, quien ha sido multigalardonado internacionalmente, ha logrado transformar el hermoso patio del Castillo con un diseño de plataformas móviles y pisos de agua, creando un diálogo místico entre los bailarines y su reflejo.
La atmósfera se completa con un diseño de iluminación a cargo de Aurelio Palomino, cuyas luces logran potenciar cada matiz dramático de la inmortal partitura de Piotr Ilich Tchaikovsky, que para esta ocasión se presenta bajo una mirada fresca y actual.

Estilo y Dualidad
El toque de sofisticación lo aporta el vestuario, una colaboración exclusiva con Banana Contemporary. Las piezas logran un equilibrio magistral entre la tradición del ballet y una estética moderna, subrayando esa duplicidad entre lo humano y lo fantástico que tanto fascina sobre la historia de Odile y Odette.
Para quienes buscan un plan que combine arte, historia y exclusividad bajo las estrellas de la Ciudad de México, esta es la cita perfecta de la temporada.
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