Han pasado diez años desde que el rugido de los motores volvió a sacudir el Autódromo Hermanos Rodríguez. Una década de emociones, historia y orgullo nacional condensados en un solo fin de semana. El Gran Premio de México 2025 no solo celebró una hazaña deportiva, sino que confirmó algo más profundo: la capacidad del país para transformar la velocidad en elegancia, la ingeniería en espectáculo y el automovilismo en una experiencia cultural de talla mundial.

Desde las primeras horas del viernes, el ambiente comenzó a sentirse distinto. Los accesos al autódromo se transformaron en una auténtica pasarela donde empresarios, deportistas, celebridades y amantes de la Fórmula 1 se dieron cita entre terrazas, palcos y zonas de hospitalidad. Tecnología, diseño y gastronomía se mezclaban con brindis, sonrisas y selfies frente a los monoplazas.
Todo lo anterior es el sello del Gran Premio de México: una combinación perfecta entre sofisticación internacional y la calidez inconfundible del público mexicano.
“Cada año mostramos no solo nuestra capacidad de organización, sino también la hospitalidad y el espíritu alegre que nos distinguen”.
María Elena Torruco, autora
El Gran Premio de México, donde el automovilismo también es espectáculo
Más allá de la pista, el evento volvió a confirmar por qué es considerado uno de los más vibrantes del calendario de la Fórmula 1. Cada detalle, desde la producción hasta la experiencia del espectador, estaba pensado para convertir la carrera en un acontecimiento social, cultural y visual.
Ese espíritu se reflejó el domingo, horas antes de la carrera principal, cuando las cámaras captaron a George Russell acompañado de su novia, Carmen Montero Mundt. Sin embargo, quien acaparó miradas y titulares fue Charles Leclerc, quien llegó junto a su pareja, Alexandra Saint Mleux —conocida ya como “la novia mexicana”— y su inseparable perrito Leo. La naturalidad, las sonrisas y la cercanía de la pareja se convirtieron en uno de los momentos más comentados del fin de semana.
Momentos así confirman que el Gran Premio de México es mucho más que una competencia: es un escaparate donde conviven deporte, estilo de vida y cultura pop.
Una carrera que mantuvo al mundo en vilo
En la pista, la emoción no se hizo esperar. Lando Norris se llevó la victoria tras una carrera intensa, seguido por Charles Leclerc y Max Verstappen. Cada vuelta del Gran Premio de México 2025 mantuvo la tensión hasta el final, mientras las gradas vibraban con una afición entregada.
Pero más allá del resultado, el verdadero triunfo fue colectivo. México volvió a demostrar por qué su Gran Premio es uno de los más queridos del circuito internacional, reconocido por su organización, su ambiente y la energía única de su público.
Diez años de un proyecto que transformó al país
Carlos Slim Domit, figura clave en el regreso de la Fórmula 1 a México, lo resumió con claridad: “Ha sido una historia de trabajo en equipo, de esfuerzo compartido y de un sueño que sigue inspirando a generaciones enteras”.
Sus palabras reflejan lo que el Gran Premio de México ha significado desde 2015: un proyecto que no solo impulsó el deporte, sino que fortaleció el turismo, la economía y el posicionamiento internacional del país. Hoy, la Fórmula 1 es también una comunidad de aficionados apasionados que viven cada curva, cada adelantamiento y cada celebración como propia.
“Este aniversario refleja el trabajo de miles de personas que han logrado convertir al Gran Premio de México en una experiencia integral, donde el deporte convive con la cultura y el diseño”, señaló María Elena Torruco.
El Gran Premio de México se encuentra con el estilo
En los palcos, protegidos del sol con cocteles en mano, las conversaciones fluían entre estrategias de carrera, moda y anécdotas.










Juan Carlos Peralta, empresario y apasionado del automovilismo, lo resumió con entusiasmo: “La Fórmula 1 en México tiene una energía distinta. Es adrenalina, orgullo nacional y celebración, todo al mismo tiempo”.
Y es que el Gran Premio de México no se limita al asfalto. Durante el fin de semana, la Ciudad de México se transforma: cenas privadas, after parties, encuentros exclusivos y una agenda social que acompaña el ritmo de los motores. Todo converge alrededor de una experiencia que trasciende el deporte.
Un legado que sigue creciendo
Este décimo aniversario también fue una celebración del camino recorrido. Desde su regreso en 2015, el Gran Premio de México ha generado un impacto económico y cultural sin precedentes, atrayendo a miles de visitantes internacionales y consolidando a México como uno de los destinos más importantes del calendario de la Fórmula 1.
Al caer la tarde, cuando los motores se apagaron, la emoción permanecía en el aire. En los pasillos aún se respiraba esa mezcla de euforia y nostalgia que dejan los grandes momentos. Diez años después, la Fórmula 1 en México representa mucho más que velocidad: es identidad, constancia y orgullo.
La noche cerró con celebraciones exclusivas donde se reunieron empresarios, celebridades y fanáticos del automovilismo, confirmando que el Gran Premio de México no solo se corre: se vive.
Porque entre glamour, adrenalina y pasión, esta carrera se ha convertido en un espejo del país: sofisticado, vibrante e inolvidable. Y todo indica que su historia apenas comienza.

“Diez años llenos de éxitos y orgullo. Es un evento que pone a México en lo más alto”.
Arturo Elías Ayub, empresario
